Artículo: Cuidar tu piso pélvico es más sencillo de lo que imaginas

Cuidar tu piso pélvico es más sencillo de lo que imaginas
Jessica Wellness · Salud Íntima
Cuidar tu piso pélvico es más sencillo de lo que imaginas
Y probablemente lo estés ignorando desde hace años. Vamos a cambiar eso.

El cuidado del piso pélvico empieza con la conciencia — y puedes practicarlo en cualquier momento.
Mientras escribo este blog, estoy activando y relajando mi piso pélvico conscientemente. Sí, ahora mismo. Sentada frente al computador, tomando café, redactando cada párrafo. Eso es exactamente lo que quiero que entiendas: no necesitas un gimnasio, una estera de yoga ni un instructor mirándote. Puedes empezar ahora, en el lugar donde estás.
Esta técnica la aprendí durante mi formación como profesora de Pilates en España, y desde entonces no he podido dejar de compartirla — porque me parece casi injusto que en pleno 2026, con toda la información disponible, tantas mujeres todavía no sepan cómo cuidar correctamente esta musculatura.
Y cuando digo "cuidar", no me refiero solo a apretar. Me refiero a algo mucho más completo — y más interesante — que eso.
Tu piso pélvico es un músculo. Trátalo como tal.
Igual que entrenas los brazos, puedes entrenar el piso pélvico. Solo hay que aprender la técnica correcta.
Aquí va la analogía que más me gusta usar: así como trabajamos los bíceps para que los brazos se mantengan fuertes, podemos — y debemos — entrenar el piso pélvico para conservar su fuerza, su elasticidad, su coordinación y su capacidad de relajación. Ese último punto es tan importante como los demás y casi nadie lo menciona.

Cuando esta musculatura funciona bien, también favorece la circulación sanguínea de toda el área pélvica. Eso significa tejidos mejor oxigenados, mejor nutridos y más resilientes. Especialmente relevante cuando entramos en la menopausia.
Con los años — y sobre todo cuando disminuyen los estrógenos — los tejidos de la vulva y la vagina pueden perder colágeno, elasticidad, hidratación y vascularización. El ejercicio del piso pélvico no detiene ese proceso hormonal. Ningún ejercicio puede hacer eso. Pero sí ayuda a conservar la función muscular, la circulación local, el soporte de los órganos pélvicos y — algo que pocas veces se dice con estas palabras — una vida sexual más saludable y placentera.
No es magia. Es fisiología básica que durante décadas se enseñó solo en consulta de fisioterapia, y que debería estar en el plan de estudios de toda mujer desde la adolescencia.
El piso pélvico debe acompañarnos desde la adolescencia hasta el último día de nuestra vida. Nunca es demasiado temprano para aprender a cuidarlo. Y nunca — nunca — es demasiado tarde para comenzar.
¿Por qué no puedo simplemente "apretar" y ya?
Porque "apretar" no es suficiente. Y a veces ni siquiera es correcto.
El trabajo real del piso pélvico involucra aprender a reconocer la musculatura, contraerla, sostenerla, coordinarla con la respiración y — esto es clave — relajarla en el momento adecuado. Sin involucrar incorrectamente los glúteos. Sin que el abdomen se dispare. Sin aguantar la respiración como si fuera una prueba de buceo.
Enseñarte eso a través de un blog es casi imposible, por honesta. Las palabras no bastan cuando hablamos de un músculo que muchas mujeres nunca han sentido conscientemente. Y eso tampoco significa que esté dañado.
La falta de conexión no es falta de fuerza. Es falta de conciencia. Y eso sí se puede entrenar.
Al principio, puede que tu cerebro le dé la orden de contraerse y simplemente… no pase nada. No hay señal de vuelta. Es como intentar mover un músculo que no recuerdas que existe. Es completamente normal, y con práctica cambia más rápido de lo que imaginas.
Cómo aprenderlo de verdad: la masterclass
Dos horas que pueden cambiar tu relación con tu cuerpo para siempre.
Por eso creé una masterclass práctica de piso pélvico, que llevo varios años impartiendo, y en la que te enseño a trabajar esta musculatura con la técnica y la alineación correctas — en diferentes posiciones del cuerpo:
- Sentada (como ahora mismo, si quisieras empezar)
- De pie, mientras haces tu vida normal
- Acostada boca arriba (decúbito supino)
- Acostada boca abajo (decúbito prono)
- Acostada de lado (decúbito lateral)
- En ejercicios en pareja — sí, eso también existe y sí, funciona
La masterclass dura solo dos horas. Al terminar, tendrás claridad sobre cómo localizar, contraer, relajar y entrenar tu piso pélvico correctamente. Sabrás cuándo activarlo y cuándo — igual de importante — soltarlo.
A partir de ahí, el progreso depende de la constancia. Pero sentir cómo aumenta el control y la conexión con tu propio cuerpo es tan gratificante que estoy segura de que querrás incorporarlo a tu rutina sin que nadie te lo recuerde.




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